| la noche altanera sacude todo ese polvo acumulado en las calles sucias del día... Descansa en guerra constante contra todos los demonios que la quieren encerrar, encorsetar... deambula en busca de las almas-alimento que han perdido el apetito de la existencia
la noche se succiona en su altanera torre, se reduce la talla de sus zapatos tropieza, injustificadamente, con las ruinas de la nostalgia, y la incertidumbre del mañana... deambula, quizás, sin ánimo, apenas busca almas-comidas que han dejado su apetito en el clóset de una humedad de hongos y sartanes, salteados y fritos....
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| ciego a la vida, terco en su pesimismo, hueco de mugre.
¿que quedó de mi? acaso, solo este ocaso de un ligero pensamiento, o apenas la sombra de un fantasma
sucia sensación recorre la superficie de la mente, encandilado suicidio de mis sueños
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| desorientación de una brújula desagujada, nadie señala a ninguna parte el ave enjaula sus alas se pudren todas las salsas
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| Mediodía en Buenos Aires
Sal que no sala, sal de la sala mal que no viene por bien solo digo que dice que solo está tornillo faltante Dante que quema ma todo aquello que suma, resta saberlo
sala de estar, permanente cabellera yerro de los mil asientos ocupados dardos tirados, dados revolcados mañana gana Ana a la ruleta espera dos veces en el mismo sitio, mismo estado deplorable estado en el que se encuentra el sitio
Soplan buenos aires en el medio de cualquier día
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| Septiembre de un sol impertinente.
Debería ocultar las manos bajo las mangas de la camisa antes de cometer fechorías con las letras embarcadas en un naufragio ya harto anunciado por los altavoces de una conciencia machucada. Pero no lo hago, no es ni suficiente ni oportuno para la inclemencia de este tiempo estancado en agujas que marcan las doce. Es demasiado, atestado ya está, el hartazgo de una boca hambrienta. Mañana es el mismo día que hoy. Lo cual es lamentable. Supongo que la cobardía seguirá escurriéndose como el sudor por toda la piel, pegándome la calzones al culo. Poco a poco va languideciendo. Y finalmente termina por murmurar frases intrascribibles (está última palabra es inexistente para cualquier diccionario).
Imagino la lluvia, pero la pobreza de ella me sustrae. Comprendo mis faltas, pero la falta mayor de todas ellas, es la incapacidad de corregirlas.
Da media vuelta, gira entorno a ellas, pasea alrededor, sigue girando. Retorna donde comenzó.
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